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viernes, 26 de octubre de 2018

La legalización de la marihuana en España

"Podemos abre el debate de la legalización total de la marihuana en España" (El País 18/10/18)

"Podemos ultima una ley para legalizar el cannabis con puntos de venta autorizados" (El Confidencial 17/10/18)

Iglesias quiere que España legalice el cannabis para conseguir “ingentes beneficios” (La Vanguardia, 18/10/18)


A raíz de esta noticia y de su trabajo en clase de 1º Bach., surgió entre mis alumnos un debate sobre el tema. Fue una pena que no estuvieran más formados al respecto porque ello hubiera subido el nivel de las intervenciones y habría enriquecido el debate.

Por esa razón, dedico los siguientes artículos científicos a esos alumnos cuya única fuente de información es wikipedia, la experiencia de amigos, conocidos (nunca la propia, claro) y demás.

  • ¿Qué efecto tiene la marihuana en el cerebro? (https://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/drugfacts/la-marihuana)

 El término marihuana se refiere a las hojas secas, flores, tallos y semillas de la planta Cannabis sativa o Cannabis indica. La planta contiene tetrahidrocanabidol (THC), una sustancia química que provoca alteraciones mentales.
La marihuana afecta el cerebro a corto y largo plazo.
Corte transversal del cerebro donde se observan las áreas que afecta el THC.El THC actúa sobre varias áreas del cerebro (en amarillo).
Imagen del NIDA

Efectos a corto plazo

Cuando una persona fuma marihuana, el TCH pasa rápidamente de los pulmones a la corriente sanguínea. La sangre transporta entonces la sustancia química al cerebro y a otros órganos del cuerpo. Si la persona ingiere o bebe el THC, el organismo lo absorbe más lentamente. En ese caso, los efectos se sienten por lo general entre 30 y 60 minutos después de consumir la droga.
El THC actúa sobre ciertas células receptoras específicas en el cerebro, las células que normalmente reaccionan a sustancias químicas naturales similares al THC. Estas sustancias químicas naturales desempeñan un papel en el desarrollo y el funcionamiento normal del cerebro.
La marihuana sobrestimula las áreas del cerebro que contienen la mayor cantidad de estos receptores. Eso genera la euforia o "high" que experimenta la persona. Otros efectos incluyen:
  • alteración de los sentidos (al igual que hace el alcohol)
  • alteración de la percepción del tiempo
  • cambios en el estado de ánimo
  • dificultad para pensar y resolver problemas
  • debilitamiento de la memoria
  • alucinaciones (cuando se consume en grandes dosis)
  • delirio (cuando se consume en grandes dosis)
  • psicosis (cuando se consume en grandes dosis)

Efectos a largo plazo

La marihuana también afecta el desarrollo del cerebro. Cuando una persona comienza a consumir marihuana en la adolescencia, la droga puede reducir la capacidad de pensar, la memoria y las funciones cognitivas (funciones de aprendizaje), y puede afectar la manera en que el cerebro establece conexiones entre las áreas que son necesarias para realizar estas funciones. Los investigadores todavía continúan estudiando si algunos de los cambios que causa podrían ser permanentes.
Por ejemplo, un estudio de Nueva Zelanda realizado en parte por investigadores de Duke University demostró que las personas que comenzaron a fumar mucha marihuana en la adolescencia y continuaron consumiéndola perdieron, en promedio, 8 puntos de coeficiente intelectual entre los 13 y los 38 años de edad. Las personas que abandonaron la marihuana siendo adultos no recuperaron totalmente la capacidad mental que habían perdido. 

¿Qué otros efectos tiene la marihuana sobre la salud?

El consumo de marihuana puede tener una amplia variedad de efectos físicos y mentales.

Efectos físicos

  • Problemas respiratorios. El humo de la marihuana irrita los pulmones y quienes fuman marihuana con frecuencia pueden tener los mismos problemas respiratorios que quienes fuman tabaco. Estos problemas incluyen flema y tos crónica, enfermedades pulmonares más frecuentes y un mayor riesgo de sufrir infecciones pulmonares. 
  • Ritmo cardíaco acelerado. La marihuana aumenta la frecuencia cardíaca por hasta tres horas luego de fumarla. Este efecto puede aumentar la posibilidad de un infarto. El riesgo puede ser más grande para las personas mayores y quienes sufren de problemas cardíacos.
  • Problemas con el desarrollo del niño durante y después del embarazo. El consumo de marihuana durante el embarazo está asociado con menor peso del recién nacido9 y mayor riesgo de problemas cerebrales y de comportamiento en los bebés. Si una mujer embarazada consume marihuana, la droga puede afectar ciertas partes del cerebro del feto que se están desarrollando. 
Foto mostrando la silueta de un muchacho sentado y encorvado con la cabeza apoyada en su mano.©iStock/Adrian Hillman

Efectos mentales

El consumo prolongado de marihuana ha sido asociado con enfermedades mentales como:
  • alucinaciones temporarias
  • paranoia temporaria
  • intensificación de los síntomas en los pacientes de esquizofrenia, un trastorno mental grave con síntomas como alucinaciones, paranoia y pensamiento desorganizado.
La marihuana también ha sido vinculada con otros problemas de salud mental como depresión, ansiedad y pensamientos suicidas en los adolescentes. Sin embargo, las conclusiones de los estudios son variadas.
"Quisiéramos intervenir en la actual discusión sobre si es conveniente o no legalizar el consumo de marihuana desde nuestra condición de profesionales de la salud mental e investigadores.

En primer lugar, hay que destacar que no existe ningún estudio que demuestre algún efecto beneficioso de la marihuana en adolescentes y adultos jóvenes. Todos los descritos se refieren a casos de adultos aquejados de enfermedades crónicas: aumenta el apetito en enfermos de Sida, puede tener efecto analgésico en cánceres terminales y disminuye las náuseas de la quimioterapia (Ben Amar, 2006; Lakhan y Rowland; Aggarwal et al, 2009; Adler y Colbert, 2013).

Sin embargo, los efectos dañinos, en cambio, son múltiples; los estudios sobre sus características son coincidentes y la extensa revisión publicada recién en el New England Journal of Medicine (Volkow et al, 2014) es, en nuestra opinión, una respuesta definitiva a la pregunta por los beneficios o inconvenientes de esta droga.
He aquí algunos de los efectos negativos más importantes:

 1. Produce adicción: Una de cada nueve personas que han consumido marihuana alguna vez se vuelve adicta; cifra que aumenta a una de cada seis si el comienzo es en la adolescencia, y a una de cada tres de los consumidores diarios (López-Quintero et al, 2011). 

2. Interfiere en el proceso de creación de conexiones interneuronales tanto en los lóbulos frontales como en el hipocampo. La primera zona es responsable de las funciones ejecutivas y de la planificación, mientras la segunda lo es de la memoria y del aprendizaje. Este daño es mayor y más irreversible mientras menor sea la edad de comienzo del consumo (Lynskey & amp; Hall, 2000). Esto explicaría el hallazgo sistemático de una disminución del coeficiente intelectual y de la capacidad de lograr objetivos. Una de estas investigaciones es prácticamente irrebatible, puesto que hizo un seguimiento de mil consumidores a lo largo de 40 años (Meier et al, 2012).

3. Facilita la entrada a otras drogas al disminuir la reactividad de las zonas cerebrales que tienen que ver con la recompensa (Pistis et al, 2004). 

4. Aumenta el riesgo de enfermedad mental, en particular de psicosis y, existiendo ya esta, empeora su pronóstico (Rey & amp; Tennant, 2002). 

5. Diversos estudios vinculan su consumo a menores ingresos, desempleo y conductas delictivas (Verweij et al, 2013; Brook et al, 2013). 

Además, es sabido que el consumo en los adolescentes es más alto que en los adultos y está relacionado con el nivel social.

Como los resultados obtenidos en todos los estudios son coincidentes en lo que al daño de las funciones cognitivas se refiere y dado que la legalización de esta droga en particular (y no de todas, como sería una alternativa a tomar en cuenta) disminuiría la percepción del riesgo que ella implica, se estaría generando con ello un círculo vicioso de perpetuación de la pobreza: mayor consumo en estratos vulnerables, menor rendimiento escolar, fracaso en la aspiración a mejorar el nivel socioeconómico, frustración que lleva a más consumo, etcétera. Todo lo anterior nos pone ante la paradoja de que un proyecto considerado "progresista", porque respetaría la libertad y la autonomía, se transforme en algo en extremo regresivo, pues al facilitar la aparición de daño cerebral en los adolescentes, los está condenando al fracaso y, eventualmente, a la marginalidad. 

Los microplásticos ya han llegado al intestino humano

Los microplásticos ya han llegado al intestino humano

Un estudio piloto demuestra que las heces de personas de varios países contenían partículas de una decena de plásticos


Muestras de heces de personas de países tan distantes y distintos como Reino Unido, Italia, Rusia o Japón contenían partículas de policloruro de vinilo (PVC), polipropileno, tereftalato de polietileno (PET) y hasta una decena de plásticos diferentes. Aunque se trata de un estudio piloto con un grupo reducido de personas, la diversidad geográfica de los participantes y de tipos de plástico identificados lleva a los autores de la investigación a destacar la urgencia de determinar el impacto de estos materiales en la salud humana.
Desde los años sesenta del siglo pasado la producción de plásticos ha crecido casi un 9% cada año. Solo en 2015 se produjeron 322 millones de toneladas, según datos de la ONU. Más tarde o más temprano buena parte de ese plástico acaba en el medio ambiente, en particular en los mares: unos ocho millones de toneladas al año. La acción del agua, los microorganismos y la luz solar van degradando el plástico hasta reducirlo a pequeñas partículas de unas pocas micras de longitud (una micra equivale a la milésima parte de un milímetro). Algunas son tan pequeñas que el plancton microscópico las confunde con comida. 
El resto de la historia es conocido: el pez grande se come al chico. Era cuestión de tiempo que el plástico creado por los humanos volviera a ellos. El estudio, presentado este martes en un congreso de gastroenterología que se está celebrando en Viena (Austria), contó con la participación de ocho voluntarios de diferentes países. Durante una semana tenían que comer y beber lo de siempre, anotando todo lo que ingerían, si era fresco o el tipo de envase que contenía los alimentos. Al cabo de ese tiempo, investigadores de la Universidad Médica de Viena y la agencia estatal para el medio ambiente del país alpino tomaron muestras de sus heces.
Los resultados muestran que, de los 10 plásticos buscados, encontraron nueve de ellos. Los más comunes fueron el propileno, básico en los envases de leches y zumos, y el PET, del que están hechas la mayoría de las botellas de plástico. De media, los investigadores encontraron 20 microplásticos por cada 10 gramos de materia fecal. Por el diario que llevaron los participantes, se sabe que todos consumieron algún alimento envasado y al menos seis comieron pescado. 
"Aunque en estudios en animales la mayor concentración de plásticos se ha localizado en el intestino, las partículas de microplástico más pequeñas pueden entrar en el torrente sanguíneo, el sistema linfático e incluso alcanzar el hígado", dice en una nota Philipp Schwabl, gastroenterólogo y hepatólogo de la Universidad Médica de Viena.
La ciencia aún no ha determinado el umbral a partir del cual la ingesta de microplásticos puede ser dañina para los humanos

Pero la pregunta que la ciencia aún debe responder es a partir de qué cantidad ingerida el plástico puede ser un problema para la salud humana. Aquí, hay dos riesgos, por un lado el impacto de la presencia física de las partículas plásticas y, por el otro, la posible toxicidad de sus componentes químicos. 

viernes, 17 de agosto de 2018

Los apellidos que significan "hijo de" en Europa

Este mapa es orientativo. Los distintos prefijos y sufijos se extienden por varios países diferentes

La terminación "ez" de los apellidos españoles tiene equivalentes por toda Europa: "iz", "son", "ov"...


Esta era la alineación de Croacia en la final del Mundial: Subasic; Vrsaljko, Lovren, Vida, Strinic; Brozovic, Rakitic, Rebic, Modric, Perisic; Mandzukic. El apellido de ocho de los 11 jugadores acaba en “ic”. Este sufijo significa “hijo de”, al igual que el “ez” de Nacho Fernández, Saúl Ñíguez y Lucas Vázquez en la selección española.
El historiador y vicepresidente de la Asociación de Diplomados en Genealogía, Heráldica y Nobiliaria, José Luis Sampedro Escolar, explica a Verne por teléfono que los apellidos que incluyen estas fórmulas se llaman patronímicos. “Están muy extendidos por Europa”, dice. Estos son algunos de los patronímicos más importantes, según este experto. Algunos significan “hijo de” y otros “descendiente de”.
  • “Ez” en España. Ejemplos: González, Martínez, Ramírez…
  • “Es” en Portugal. Ejemplos: Gomes, Peres, Lopes…
  • “Ic”, “ich”, “ov” y “ova” en países eslavos o de influencia eslava (como Rusia, Serbia o Croacia): Kalinic, Rebic, Kovacic, Petrov, Romanov…
  • “Son” o “sen” en países bálticos y anglosajones (como Reino Unido, Suecia o Noruega): Johnson, Carlson, Rasmussen...
  • “Mc”, "Mac" y "O'" en Irlanda. Ejemplos: McDonald, McLaren, O’Donnell, O’Ryan...
Hay otros patronímicos en Europa, como “escu” en rumano -Popescu-, “opoulos” en Grecia -Papadopoulos- u “oglu” en Turquía -Calhanoglu-. “Hay que destacar los patronímicos de los musulmanes y también utilizados por los judíos. El más extendido es Ben”, indica Sampedro. Ben Hassan, Bensoussan o Ben Mohamed son algunos ejemplos. “Benicassim (Castellón de la Plana) significa hijos de Casim”, añade Sampedro. Según este experto, en países como China y Japón también utilizan patronímicos.
En Francia también utilizan patronímicos, pero no se identifican con un prefijo o sufijo concreto. Martín, el apellido más extendido en este país, significa "hijo de Martín". En Alemania, los patronímicos más populares son los de procedencia escandinava (terminados en "sen", como Hansen). La mayoría de los apellidos en este país hacen referencia a profesiones, como el más popular, Müller (que significa "molinero"). El patronímico más utilizado en Italia es la preposición "Di" o "De" -Di Carlo, Di Giovanni, De Rossi...-.
Este mapa del lingüista y matemático Jakub Marian muestra los apellidos más populares en cada país europeo en 2016. En los países en azul, el más extendido es un patronímico. Algunos de los verdes también son patronímicos, pero relacionados con un empleo. "Popovic", en Montenegro, significa "hijo del cura".
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Pincha en la imagen para verla a mayor tamaño.. jakubmarian.com
El origen de “ez” no está claro. “Posiblemente proceda del vasco”, indica Sampredro. Coincide el presidente de la Asociación de Genealogía Hispana, Antonio Alfaro. “Los patronímicos más extendidos son los acabados en ez, pero Muñoz también lo es (hijo de Muño), al igual que Ortiz (hijo de Ortún) o Sanchís(hijo de Sancho)”, comenta Alfaro.
Los dos expertos aseguran que los patronímicos se empezaron a utilizar en la península ibérica en torno al siglo XI. “Servían para diferenciar a las personas a la hora de recaudar impuestos”, indica Alfaro. Por entonces, el hijo adoptaba el patronímico del padre, de manera que iba cambiando de generación en generación, a no ser que padre e hijo compartiesen nombre. Este sistema, como explicamos en este artículo, se sigue utilizando en Islandia: los hijos adoptan el nombre de los padres como apellidos con el sufijo "son".
“En el siglo XIV se empieza adoptar un mismo patronímico que no cambia de generación en generación. Se elegía el de algún miembro destacado de la familia”, añade Sampedro. Podía ser de hombre o de mujer, según conviniese. Hasta el Concilio de Trento, en el siglo XVI, las parroquias no estaban obligadas a registrar el apellido de las personas que nacían, se casaban y morían. Fue entonces cuando en los países católicos se estableció la obligatoriedad de que el mismo apellido pasara de padres a hijos.
A uno de enero de 2017, últimos datos recogidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE), entre los diez apellidos más extendidos en España había ocho terminados en “ez”. Y los otros dos, García y Martín, también son patronímicos según los expertos consultados por Verne: hijo de Garci y de Martín.
Verne con datos del INE
Llegados a este punto, parece que todos los apellidos en español son patronímicos, pero no. “Hay otras formas por las que se crean los apellidos. Las más extendidas son por un lugar (Gallego, Medina o Catalán) o un apodo (Rubio, Bravo o Calvo)”, comenta Alfaro.